LOS CUATRO HERMANOS

Cierta vez, los cuatro hijos de un hombre muy pobre decidieron ir a recorrer mundo. Al llegar a un cruce de caminos, los cuatro hermanos se separaron.

-Dentro de cuatro años -dijo el mayor-, volveremos a encontrarnos en este lugar.

El hermano mayor, después de caminar varios días, encontró a un anciano que estaba sentado en la entrada de un bosque.

-Si buscas trabajo -le preguntó el anciano-, yo te enseñaré el oficio de aprovechar las cosas que nadie quiere.

El hermano siguiente entró al servicio de un astrónomo y el tercer hermano encontró un cazador que le enseñó todo lo relacionado con la profesión.

El cuarto hermano, el más pequeño, encontro también un hombre, quien le dijo:

-¿Por que no te haces sastre?

Pasados cuatro años, los cuatro hermanos volvieron a encontrarse en el cruce de caminos y regresaron juntos a casa de su padre.

-Bien venidos a casa, hijos -les saludó el pobre hombre-. ¿Qué tal os ha ido durante este tiempo?

Cada hermano explicó lo que le había sucedido y el oficio que había elegido.

-Bien -dijo el padre-, ahora mostradme lo que sois capaces de hacer. En la rama más alta de aquel árbol hay un nido de pinzones. ¿Podéis decirme cuántos huevos hay en él?

El hermano que había estudiado con el astrónomo, utilizó el anteojo que éste le había regalado y dijo:

-Hay cinco huevos.

-Consigue los huevos de ese nido -dijo el padre al hermano mayor-, pero sin que los pájaros se den cuenta.

El hermano mayor subío al árbol y se llevó los huevos sin que los pájaros del nido se dieran cuenta.

El tercer hermano disparó la escopeta y atravesó los cinco huevos de un solo disparo.

-Yo los coseré sin que se note costura alguna -dijo el menor.

Dispuestos a realizar las más difíciles empresas, los cuatro hermanos decidieron rescatar a la hija del rey, que había sido secuestrada por un dragón.

-¡Ya la veo! -dijo el astrónomo-. Está en una roca en medio del mar. Y a su lado está el dragón, vigilándola.

El hermano mayor desembarcó en la isala y consiguió rescatar a la princesa sin que el dragón se diera cuenta.

-No temas -dijo el muchacho-. Mis tres hermanos y yo te protegeremos.

Cuando la princesa estuvo con ellos a bordo del barco, se alejaron de la isla. Pero el dragón despertó y se remontó por los aires para perseguirles.

El hermano cazador disparó la escopeta y mató al dragón, que cayó sobre la nave, destrozándola. Pero el hermano sastre cosió las tablas del barco con su aguja maravillosa y los cinco pudieron llegar a presencia del rey, padre de la princesa.

-Todos habéis contribuido por igual a rescatar a mi hija -dijo el rey-, pero sólo puede casarse con uno.

Todos opinaron que cada uno de ellos había contribuido de forma decisiva en la empresa; pero el rey encontró una solución que fue del agrado de los cuatro hermanos.

-Repartiré el reino en cuatro partes y os daré una a cada uno.

HERMANOS GRIMM