PINOCHO

EN UN PUEBLECITO PERDIDO ENTRE LAS MONTAÑAS, VIVÍA UN HUMILDE CARPINTERO AL QUE TODOS CONOCÍAN COMO GEPPETTO. ERAN TANTAS LAS GANAS DE TENER UN HIJO QUE SE HIZO UN MUÑECO DE MADERA  DE PINO AL CUAL LLAMÓ PINOCHO.

ERA TAN PERFECTO QUE PARECÍA UN NIÑO DE VERDAD. POR ENCANTAMIENTO COBRÓ VIDA Y GEPPETTO LLORÓ DE EMOCIÓN ADOPTÁNDOLE COMO A UN HIJO.PERO EL DÍA QUE LLEGÓ EL CIRCO AL PUEBLO, PINOCHO VENDIÓ TODO LO QUE GEPPETTO LE HABÍA COMPRADO PARA IR AL COLEGIO Y COMPRÓ ENTRADAS PARA VERLO.

 

 

 

 

UN GRILLITO QUE ERA COMO LA VOZ DE SU CONSCIENCIA SIEMPRE LE ADVERTÍA DE LO QUE ESTABA MAL, PERO PINOCHO NO LE HACIA CASO Y HACIA NOVILLOS TODOS LOS DÍAS. ASÍ PASO QUE DE TANTO MENTIRLE A SU PADRE LE CRECIERON LA NARIZ Y DE NO ESTUDIAR, LE SALIERON OREJAS DE BURRO.

AL ENTERARSE GEPPETTO DE SU COMPORTAMIENTO SALIÓ EN SU BUSCA PERO CON TAN MALA SUERTE QUE CAYÓ AL MAR. EL HADA QUE HIZO SU ENCANTAMIENTO APARECIÓ PARA DARLE UNA BUENA REPRIMENDA, HACIÉNDOLE PROMETER QUE NO VOLVERÍA A FALTAR A CLASE Y OBEDECERÍA SIEMPRE AL GRILLITO.

 

 

AUNQUE SU NARIZ SEGUÍA GRANDE POR MENTIROSO, SUS OREJAS DESAPARECIERON, LA SABIDURÍA LE HIZO REACCIONAR, SALIENDO  AL MAR A BUSCAR A SU PADRE. SE ENFRENTÓ CON LA BALLENA QUE HABÍA ENGULLIDO A SU PADRE E HIZO QUE ESTORNUDARA LANZÁNDOLE UNA ANTORCHA ENCENDIDA DENTRO DE LA BOCA. GEPPETTO NO REGAÑO A PINOCHO Y LE ABRAZÓ AL VERLO DE NUEVO. PINOCHO NUNCA VOLVIÓ A FALTAR A LAS CLASES Y  FUE UN MUÑECO TAN BUENO QUE EL HADA DECIDIÓ RECOMPENSARLE, CONVIRTIÉNDOLE EN UN NIÑO DE VERDAD.

 

FIN


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