EL ESCULTOR DE NUBES

Cuando era niño, Nefelio solía tumbarse en el campo, sobre la hierba, para contemplar las nubes. Como la mayoría de los niños, se divertía imaginando que las caprichosas formas de las nubes representaban objetos o rostros familiares: aquella parecía un castillo, aquella otra un conejo, la de más allá un jefe indio con su penacho de plumas...

Con el tiempo, Nefelio estudió arte y se fue aficionando cada vez más a la escultura. A veces tallaba o modelaba distintas figuras en madera o barro. pero sobre todo le gustaba experimentar con materiales nuevos e inventarse las formas más insólitas.

El muchacho se fue convirtiendo en un escultor experto, pero seguía recordando las nubes que tanto le gustaba contemplar durante su niñez. Pensaba a menudo que ningún escultor había logrado jamás nada que pudiera compararse a aquellas formas suaves e ingrávidas que cruzaban el cielo majestuosamente. Hasta que un día tuvo una idea brillante.

-¡Esculpiré nubes! -exclamó ilusionado-. E inmediatamente se puso manos a la obra.

Construyó un aparato volador provisto de una serie de artefactos especiales: tubos por los que salía vapor de agua, refrigeradores para enfriar el vapor...

-El viento y los cambios de temperatura y presión del aire dan forma a las nubes -pensaba Nefelio-. ¿Por qué no puedo hacer yo lo mismo?

Y así, en su aparato volador, Nefelio se dedicaba a dar formas variadas a las nubes, puliéndolas con chorros de aire, añadiendo vapor donde le parecía oportuno, enfriando o calentando para variar la consistencia...

Nefelio convirtió el cielo en un museo de arte. Como el propio Nefelio había hecho de pequeño, los niños solían contemplar, en los días soleados, las escasas nubes blancas que surcaban en el cielo.

-¡Aquella nube tiene forma de manzana! -gritaban los niños-. ¡Y aquella otra parece un perro! ¡Y hay una pequeña de color verde!

Y, en efecto, era totalmente cierto, pues Nefelio estaba esculpiendo las nubes, como de niño había hecho con la imaginación.




Comentarios: 10
  • #10

    Aline (sábado, 06 agosto 2016 06:13)

    Opino con renat'as esa horrible maria no ve sus errores antes de juzgar a los demas es una bonita historia estupida maria

  • #9

    Wanda (miércoles, 01 junio 2016 03:46)

    De acuerdo con Renat'as, un bello cuento. Y Maria no ha de tener un punto de referencia para opinar ya que con tal ortografía seguro no lee mucho

  • #8

    hugo (viernes, 06 mayo 2016 10:03)

    muy bonito me gusto mucho y me gusto la segunda imagen es un caballo

  • #7

    Merlina (viernes, 26 febrero 2016 14:32)

    Bobo cualkiera

  • #6

    Jhosua (sábado, 29 agosto 2015 05:25)

    bonito cuento

  • #5

    valen (lunes, 18 mayo 2015 03:21)

    la ultima imagen parece un caballo

  • #4

    Renat'as (jueves, 09 abril 2015 14:32)

    Ah! Por cierto, la persona que se llama María , " horrible" se escribe con "h", revisa tu ortografía, antes de juzgar el trabajo de los demás.

    Un saludo

  • #3

    Renat'as (jueves, 09 abril 2015 14:25)

    Este cuento nos ha encantado, tanto a mi hija de 7 años, como a mí, que tengo 43 años , precisamente por su sencillez e ingenuidad.
    Un poco más de esto necesitan los niños de ahora.

  • #2

    maria (domingo, 18 enero 2015 01:36)

    Que esta orrrrrrrrible este cuento y ademas aburrido quien es el autor de esa basura

  • #1

    leidy (lunes, 15 septiembre 2014 16:59)

    Quien es el autor de este cuento¡?¡?¡?¡